Para celebrar nuestra primera Navidad con los Padres Dominicos, organizamos un Magno Recital Navideño en el Auditorio “Fra Angélico” del C.U.C., probablemente en Diciembre del ‘80, para el que decidimos comprar, entre todos, un Árbol de Navidad que diera lucimiento al Escenario… encontrándonos con la desilusión de que el mayor de los árboles vistos en el mercado, apenas era visible en el escenario… pero Eduardo Sánchez Cortázar nos sorprendió cuando, sin costo alguno, consiguió que nos fuera prestado el Árbol Navideño Promocional de una Casa de Artículos Decorativos, de unos cuatro a cinco metros de altura! (¿Exagero? probablemente un metro y medio, nada más: yo mismo le coloqué la Estrella en la punta), que adornaba el camellón de División del Norte, con todo y adornos (las esferas tenían el tamaño de balones de fútbol), mudanza y transporte incluídos… Y nuestro Recital resultó de lo más lucido (desde el momento en que hubo que ponerle los adornos al Árbol)… El año siguiente tuvimos oportunidad de visitar la no siempre hermosa Provincia mexicana, dependiendo de los caminos que uno elija: Opus 21 fue invitado a cantar en el Club de Leones de Tulancingo, Hidalgo, (¿a qué no sabían que hay Leones en Tulancingo?) a donde llegamos desde la ciudad de México vía Pachuca (era el único camino que yo, que acababa de terminar la Residencia Rotatoria en Pachuca, conocía)… Y pudimos repetir el itinerario de Voz al Viento en Puebla, ofreciendo dos Conciertos: uno en la Universidad de las Américas, y otro más en la Casa de la Cultura, en la que dejamos un Eco que perduró por lo menos hasta 8 años más tarde…
En algún momento entre estas Presentaciones y la Grabación (o probablemente antes), tuvimos, Pancho, Mario y yo contacto musical con un grupo de talentosas chicas (y otras no tanto, ni tan chicas ni tan talentosas), a quienes bautizamos como las Limoneras (ya que al cantar contorsionaban al mismo tiempo el torso y los hombros como almejas vivas de Zihuatanejo, a las que uno aplica unas gotitas de limón antes de degustarlas), egresadas del Colegio Sagrado Corazón, entre ellas Maru de Esesarte y Tere Villaseñor, para montar con miras a un concurso (que, por cierto, ganamos) una canción de José Pablo Gamba, “Amanece”… La experiencia nos señaló positivamente, en un Grupo al que no pertenecíamos, tanto nuestro propio nivel musical como instrumentistas y arreglistas, así como la posibilidad de dirección hacia otros caminos (comerciales) por los que podía transitarse en las canciones cantadas en Grupo…
El Disco promocional de Scheramex fue, por fin, grabado en un estudio sensacional, con una consola con canales al infinito (y más allá), así como otras exquisiteces, con los inconvenientes de encontrarse en los límites de la Guía Roji, por Lomas Verdes (¿Lomás lejos?), y de sólo contar con 2 fines de semana para grabar… el resultado no fue, con mucho, el esperado: entre el no sólo resignarnos a compartir lo que pensábamos iba a ser “nuestro” disco, sino incluso tener que grabar algunas canciones al alimón con los Neanderthales de las voces bravías, lo que convirtió parte de la grabación en una experiencia antropológica, a causa del sentido del gusto (a medio camino entre lo ausente y lo aberrante) de Don Productor-del-Disco, con sus semi-exigencias y pseudo-sugerencias (“…ah, cómo me gustaría que grabáramos “Camina siempre adelante” de Alberto Cortés… No importa que no la se la sepan, a mí me gusta mucho: va a sonar padre con ustedes acompañando a las voces vernáculas de mis queridos Australopitécidos…” “¿no les parece mejor que se escuchen mucho más las voces de las mujeres del Coro? Porque, para voces realmente masculinas, con las de los Procónsules tenemos…” “…oigan, qué gran idea! Mejor comenzamos “Mi Ciudad” con el fabuloso requinto del Clan del Oso Cavernario, con ese sonido justo a medio camino entre Chamín Correa y el Creedence Clearwater Revival, en lugar de ese “arreglito cursi” de shboom, shboom que tienen ustedes montado”)... bien, combinemos estos puntos con la incipiente neurosis (¿...? bien, de acuerdo, no tan incipiente) del Director de Opus 21, y tendremos que la grabación terminó tensa, dejándonos insatisfechos a todos… (Bueno, en honor a la Verdad, a casi todos: Don Productor-del-Disco y los Ancestros Pre-evolucionados estaban seguros que de llevar el Disco a Estados Unidos, podrían exitosamente competir por el Grammy!!)…
Entre el sabor amargoso que nos dejó la grabación, y el crecimiento musical que cada uno fue tomando e incorporando a su curiosidad en cuanto a la dirección del quehacer musical propio, así como la cada vez más demandante vida profesional, se inició, tristemente, la desbandada de Opus 21, y (recordando aquello de los Ciclos de Vida de los Grupos Vocacionales), Pancho formó un Grupo Vocal con un repertorio montado casi exclusivamente para interpretar Madrigales, Compás 8 y con él, fueron Miguel, Vicky, OlgaMaría y Noel, y con Alejandro se dedicó a auxiliar a su hermano Rodolfo en la Estudiantina del Instituto Miguel Ángel, y en el Coro y Rondalla del Centro Universitario México, grupos de los que más tarde serían ambos, Pancho y Alex, Directores… Omar entró a dirigir la Trova del Colegio Francés del Pedregal (en donde al tiempo fue sustituido por Pancho) y poco después, el Coro de alguna institución bancaria; José Luis audicionó y entró a cantar con Los Folkloristas, Othón entraría (unas 3 décadas después) a la Escuela Nacional de Música, a estudiar para Educador Musical, mientras que el resto buscábamos adentrarnos en nuestras propias opciones profesionales, y sin mucha ceremonia, Opus 21 quedó disuelto… con una larga y enojada tristeza bajo de la piel…
Con todo y tristeza, por mi parte no quedé cruzado de brazos, y, en calidad de mientras, por alguno de los contactos influyentes de mi Madre, entré al Altillo a dirigir alguno de los Coros que cantaban en Misa, y que realmente necesitaban de ayuda (y que con todo y mi persona, siguieron necesitándola: lo que realmente les urgía era un milagro!)… Pero la inquietud de seguir cantando en grupo, y no en naufragios,
me animó a buscar formar un nuevo Grupo, y con la ayuda de algunos sobrevientes de Opus 21, entre ellos Cecilia González-Garza, su hermana Adriana, OlgaMaría García, Marcela Galland, Omar Téllez, Alfonso Sánchez-Saloma, así como personajes de nuevo ingreso a cantar conmigo: mi primo Daniel Rodríguez, quien traía el oído, la experiencia y las exigencias de quien estuvo en el Coro de la Facultad de Filosofía y Letras recién salido del horno, es decir fundado por la Maestra Milla Domínguez, y en el Convivium Musicum dirigido también por Milla, un invitado de Omar, extraordinario guitarrista y flautista. y aún mejor amigo, Arturo Herrejón, quien había dirigido el Grupo Camino y el Ensamble Tercera Imagen, Mercedes Christlieb, con una cálida voz de contralto, salida del Coro del Altillo, y un amigo del trabajo de Cecilia, Víctor Zambrano, quien además trajo a su esposa Lynn… y así quedó formado el nuevo ensamble, mucho más Vocal que Coral, al que decidimos llamar ExCorde, que quiere decir “que sale del Corazón”, después de que Alfonso había tratado, tenaz, infructuosa, y gracias a Dios, temporalmente, de bautizarlo con el nombre de Concordancia…
jueves, 12 de abril de 2007
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