jueves, 15 de marzo de 2007

1. ...empecemos...


Hace unos días, les pedí a los integrantes del Coro de la Facultad de Filosofía y Letras, en mi papel de Director, que, a manera de "Tarea", me escribieran en la página de internet del Coro, el cómo cada uno había llegado al Coro, y el porqué cantaba en este Coro, precisamente... Las respuestas, afortunadamente, no se hicieron esperar, y noté, con agrado, que lo que escribieron los primeros que contestaron, sirvió un poco de modelo para la respuesta de los segundos... Y la mayoría, comenzó a contar una Historia, su muy personal Historia, que a fin de cuentas, los llevaría a fundir su narración con la Historia de los demás, y al final del día, con mi propia Historia...

Desde hace tiempo, he considerado que quien dirige un Coro, debe verse a sí mismo como un integrante más del Coro, un Coralista más, con ciertas características (responsabilidades y atribuciones) especiales... así que, como los demás, me propuse yo también hacer la "Tarea" solicitada. Dirigida en principio a mis Coralistas, al ir escribiendo, me encontré con que la revisión (en momentos muy divertida) de mi propia Historia Musical, era la revisión de una Historia Colectiva, mucho más amplia que mi horizonte personal...Y es que, conforme escribía, iban apareciendo nombres y más nombres, y que muchos se repetían...y a continuación de cada nombre, como si se tratara de un apodo inseparable, notaba en mí una agradecida y larga sonrisa interna, o un imperceptible y corto fruncir de cejas, seguida ésta de otra sonrisa interna... y es que, en corta conclusión, lo más entrañable y valioso que he obtenido de la Pasión que tengo por hacer Música, han sido y son mis Amigos. Por más que hubiera querido apropiarme de esta Historia, en muchos momentos es la Historia compartida de ellos, y de su Música, y del cómo generamos unos en otros, las 2 adicciones que nos marcaron indeleblemente: Cantar y la Amistad, y casi siempre, una de la mano de la otra...

Así que, al ir apareciendo nombres, que al Coro de Filosofía y Letras les podrán parecer llanos y aburridos como etiquetas mal impresas en la estantería de algún Museo poco visitado, es seguro que a los dueños de esos nombres, la historia que estoy contando no sólo les diga algo más íntimo, sino que, muy probablemente, tendrán su propio punto de vista de los acontecimientos narrados, ya que los vivimos en común...punto de vista que me encantaría me fuera ampliamente compartido... y de aquí, la decisión de abrir este espacio, en donde, iré anotando esta historia musical, que en principio pensé que era mía, para ir leyendo y re-escribiendo, en común...

Y la narración comienza como les mencioné al principio, como una "carta-tarea", escrita para mis Coralistas....

...empecemos...

Enrique Galindo Leal al Coro de la Facultad de Filosofía y Letras, U.N.A.M.

...Y sí, yo también voy a entregarles mi tarea… No sé para cuándo pueda terminarla (habría que definir una fecha límite), pero sé que la comienzo a escribir hoy, domingo 11 de Marzo, después de haber recibido las tareas de Margarita, Iñaki, Abraham G., Arabela, Eunice, Mirna, Rocío, Natali, Sol, y Augusto César… y ciertamente, inspirado por lo que todos ellos escribieron. Mirna me comenta que los momentos de reflexión, antes de escribir lo que cada uno siente, nos ayuda para redescubrir la importancia que tiene el invertir dos, cuatro, o seis horas en una actividad que verdaderamente nos apasiona… y, en efecto, a mí, estas primeras “tareas” recibidas me han colocado en una revaloración de lo que estoy haciendo aquí, con ustedes, y puedo re-dirigirme (y re-dirigirlos), a los objetivos que desde un principio nos propusimos, de un modo mejor, y más amable...

...y me propongo hacerles un poco de Historia, para compartirles, a los que tengan la paciencia de leerme, de dónde vengo musicalmente... Cuando conozcan a una persona, cualquiera, que esté en la posición de ser Figura de Autoridad o como Maestro, no se queden en la cáscara de la función que dicha persona nos presenta: busquen siempre al Hombre detrás del Maestro, del Filósofo, del Actor, del Pedagogo, etc.… en mi caso, traten de ver al Hombre detrás del Músico y del Médico (que por otra parte, puedo ser muy transparente, ¿no?)...

Sé que, sencillamente por la diferencia de edades, les puede aterrar que lo que escriba en mi Historia pueda caber en un espacio superior a las veinticinco cuartillas o los remonte a la Etapa Prehispánica (o algo anterior incluso ) resultando esta tarea tan larga como las Cuaresmas de antes… bien, no soy tan viejo, y voy al grano...

En mi casa, la que cantaba era mi Madre... y tengo la idea de que cantaba todo el día, mientras hacía el quehacer de la casa, pero particularmente los sábados, que era cuando los Hijos, que por fuerza teníamos que colaborar en dicho quehacer, la escuchábamos... además, teníamos la fortuna de tener un piano en casa: esto era porque mi hermana mayor (sólo me lleva once años) estudiaba en la Escuela Nacional de Música la carrera de Pianista... (por cierto, en un programa antiguo que encontré, del Coro de la Nacional de Música, está el nombre de mi hermana junto al de Milla Domínguez, quien años más tarde fundara el Coro de la Facultad de Filosofía y Letras, ¡qué cosas!)... pues bien, mi hermana, al hacerse novia de quien ahora es mi cuñado, dejó el piano por completo… y actualmente, no toca una nota... cosa que no desanimó a la hermana que me antecede, quien siguiendo los pasos de la mayor, también se inscribió en la Nacional de Música, pero sólo duró ahí 3 años... ya que también dejó el Piano, cuando me escuchó tocar mi propia versión de “Para Elisa”, que tocaba yo “de oído”, cuando ella llevaba practicando la pieza para sus clases, unos ocho meses... además de dejar la escuela, y acusarme con mis papás, me retiró el habla un tiempo equivalente al que llevaba ensayando... y por primera vez, viví en carne propia, el equivalente, en dosis pediátrica, de la tragedia de la soledad del genio incomprendido.

Pero también pensé entonces que había llegado mi turno, después de dos hermanas que habían estudiado Piano (mi hermana, la de en medio, fue más inteligente: nunca quiso exponerse a la humillación pública o de dar un Concierto o de dejar sin concluir, algo que había empezado, por lo que nunca quiso estudiar Piano ni ningún otro instrumento musical)... pero cuando expresé mi deseo de estudiar Piano y sugerí la posibilidad de seguir los pasos de mis hermanas, creo que me faltó sentido de la oportunidad: mis padres estaban suficientemente desanimados como para seguirse soplando las tardes entre semana, llevando hijos a San Cosme, y esperando en el coche a que salieran para regresar a casa, y ayudarlos con las tareas, así que... se me negó la posibilidad, y en ese momento, se perdió una brillante carrera de Pianista para la posteridad...

1 comentario:

Francisco Sánchez-Armas Silva dijo...

Caray...34 años de saber de Enrique Galindo Leal, compartir ensayos, serenatas, conciertos,obras de teatro en el CUM, arreglos.
Tanto compartir con una persona, con un amigo....y enterarme de estas vivencias, de este tu principio..caray.. me doy cuenta de tantas cosas que dejamos de decir....

Francisco Sánchez-Armas Silva (Pancho)