Los motivos que causaron la disolución de la Ronda se resumen, finalmente, en el crecimiento profesional y personal de cada uno de sus integrantes (se nos aparecía, casi de golpe, y de un modo incipientemente adulto, la Vida): unos saldrían hacia el extranjero, a buscar hacer Maestrías y Doctorados, algunos más en Provincia, y yo, por mi parte, tenía que cumplir mi año de Internado de Pregrado en la Ciudad de Cuernavaca… Los Grupos Vocacionales (donde uno canta y toca, simplemente por el gusto de hacerlo, contrariamente a los Profesionales, donde uno canta y toca, por dinero, independientemente del gusto) tienen Ciclos de Vida, y era evidente que nosotros estábamos cerrando el nuestro. Me parece importante apuntar a un acontecimiento que tuvo lugar unos 6 meses antes de nuestro Concierto de Despedida: un nuevo Amigo pidió ser admitido a cantar con nosotros, a sabiendas de, que a corto plazo, nuestro Grupo no tendría futuro alguno… A mi modo de ver, el que alguien solicitara ser admitido sólo por 6 meses, me parecía una pérdida absoluta de tiempo (por no hablar de la cordura), pero mi hermano, justamente, nos hizo ver (¿creer?), que de todos los que en ese momento integrábamos nuestro querido Grupo Musical, el único que entonces tenía posibilidades de tener cierto futuro en la Música (aunque no fuera su actividad primordial) era este muchacho, Claudio Márquez, que, junto con Adolfo Prieto dirigía la Estudiantina y el Coro del Instituto Scifi…(conocido, en broma de mal gusto, como el Coro de las "Scifilíticas") y que si queríamos que el "espíritu" que nos animaba en la Ronda, dejase alguna huella a cierta posteridad, era primordial que admitiéramos en nuestro seno (por más extraño que esto suene), a alguien que tuviera la posibilidad, por así decirlo, de tener "descendencia" en el sentido musical… El argumento, finalmente, carecía de sustento real, pero era tan poético que poseía una magia que a todos cautivó (y convenció: Claudio entró al Grupo para cantar en una sola ocasión, en el Alcázar del Castillo)… Al paso de estos años, no deja de hacerme gracia recordar la anécdota y cuál fue el desenlace: Claudio, al poco tiempo, abandonó su vocación de dirigir Estudiantinas y Coros, y emigró al extranjero para dedicarse a sus negocios, pero regresó en el Aniversario de nuestro Recital, veinte años después, para encargarse de reunirnos nuevamente! (… y no para cantar, sino a conversar, vernos, recordar, añorar, beber … en fin, hacer esas cosas que los amigos hacen cuando se juntan después de tanto tiempo)… Y como corolario, sepan que pasó con la "magia" del argumento: mi hermano, cuando fue invitado a la reunión mencionada, no podía recordar siquiera que hubiera habido algún “Claudio“ cantando con nosotros en la Ronda, y mucho menos, que él hubiera sido su principal defensor!
… finalmente, ¿Cuál fue el Destino del "Espíritu" de la Ronda? Su huella nos marcó a casi todos los que por ella pasamos: mi hermano Carlos, en Canadá, se integró a un Grupo Folklórico con el que grabó 2 CD’s, uno de los cuales ganó el equivalente canadiense del Grammy… Miguel y Alfonso estudiaron, paralelamente a sus carreras de Derecho, Flauta transversa el uno, y Guitarra Flamenca el otro… José Luis grabó un CD con su voz extraordinaria, después de haber sido integrante de Los Folkloristas… Omar, cuando terminó su Maestría en Agroecosistemas en Chapingo, se dedicó a la Enseñanza de la Música, en Monterrey… Vicente Olguín se dedicó a la práctica de la Ginecología y Obstetricia... casi todos, después de la Ronda, no quisimos (ni pudimos) quedarnos con la inquietud entre las manos y el corazón, y buscamos y conseguimos o creamos las oportunidades de seguir manteniendo viva esta absurda pasión de cantar en Grupo … y lo cierto es que el dichoso "espíritu" anidó, de manera más o menos consolidada, en todos nosotros...pero en mi personal punto de vista (al fin de cuentas, soy yo quien escribe estas letras), de manera contundente, me gusta la afirmación de que el que mantuvo, quien conservó, y musicalmente “tuvo descendencia” a quienes dejarles la esencia de buena parte de ese Espíritu de la Ronda, fui… yo (¿quién más?)… y en el afán de que no se sientan ajenos a esta Historia, sepan que se los estoy transmitiendo a Ustedes, Coralistas de Filosofía y Letras.
Un poco en el destanteo de, por primera vez en muchos años, no estar integrado cantando en ningún Grupo, y un mucho con inquietud (más bien, la franca calentura) de montar y escuchar mis arreglos (“sacados” de Grupos Vocales Sudamericanos como Los Cuatro Cuartos, y Las Cuatro Brujas, chilenos, las Voces Blancas, el Grupo Vocal Argentino, argentinos, El Quinteto Contrapunto, venezolano, etc.) les expuse a mis amigos, los hermanos Rodolfo y Francisco “Pancho” Sánchez-Armas, quienes dirigían a la Estudiantina del Instituto Miguel Ángel, la posibilidad de explotar el potencial Vocal de la Estudiantina, con un arreglo a la canción de las Cuatro Brujas, llamada “Corazones Partidos” (¿les suena el nombre?) y amablemente me permitieron montar la Canción y dirigirla (la única vez que la cantaron) en una de sus Presentaciones… Durante el descanso de uno de los ensayos, escuché a cuatro chicas de 3° de Secundaria, que se acompañaban con sus guitarras, con voces realmente privilegiadas, cantando a 2 voces, muy bien acopladas… como quien no quiere la cosa, les ofrecí mi ayuda (que yo consideraba ya casi “profesional”) con algunos arreglos musicales, así como con un poco de dirección, por “...si acaso se les ofrecía”… La sorpresa fue que “sí se les ofreció”… y en unas cuantas semanas, ya integradas en un quinteto, con el nombre de Voz al Viento, estas muchachas, Vicky Domínguez, Elsa Montfort, Sabina Bolaños-Cacho, Marcela Galland, Lourdes Penella (ésta última, por cierto, actualmente es Maestra de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras) y un servidor estábamos ensayando todos los sábados por la tarde, Música Vocal Latinoamericana, tomada de los grupos vocales que les mencioné anteriormente, pero fundamentalmente de Las Cuatro Brujas (canciones de un género que entonces dio en llamarse Neofolklore); anoté Quinteto, porque yo no cantaba: sólo hacía los arreglos, montaba las canciones, llevaba y traía a las participantes de ensayos a presentaciones, me encargaba de la dirección del Grupo, así como las Relaciones Públicas, y conseguía y promovía las Presentaciones, ayudado, de manera generosísima, por mis amigos omnipresentes: los Migueles, de Erice y Tomasena, Omar, Luis Barbabosa, Pancho, Alfonso, y por supuesto, mi hermano Carlos… aunque debo decir en cuanto a la ayuda de mis amigos, que no toda era gratuita, por lo menos, no de manera intencional: de estas “colaboraciones”, resultaron más de un noviazgo, y por lo menos, un matrimonio!
De las más memorables (hablo de las Presentaciones, no de las “colaboraciones”) fueron las siguientes: un par de Conciertos en Puebla: en la Universidad de las Américas, y en la Casa de la Cultura en el Centro de la Ciudad, un Recital a Beneficio de las Promotoras Voluntarias del Instituto Nacional de Enfermedades Pulmonares (aquel Hospital en Tlalpan donde ustedes cantaron para los enfermos el pasado diciembre), que tuvo lugar en el Auditorio “Adrián Gilbert“, de la Universidad La Salle (donde también se han presentado ustedes en los Festivales Corales de La Salle), y otra fue en la Peña “El Mesón de la Guitarra”, donde fuimos escuchados (y criticados muy positivamente, quiero pensar) por Los Cantores de América, el primer Grupo Vocal Mexicano. En la Sala Chopin, alternamos con un grupo peculiar, con sonidos mezclados de trova, jazz y bossa-nova, Tercera Imagen, en donde participaban Omar Téllez, Héctor Chuliá, y el entrañable (y muy extrañado) Arturo Herrejón. El Hospital del I.M.S.S. en Cuernavaca, y el Canal Once también nos abrieron las puertas para presentarnos en sus Foros, y la Conductora del programa de Canal Once nos invitó a hacer una grabación con las canciones (de su autoría) para una obra de Teatro Infantil… por cierto, si bien la experiencia del estudio valió la pena, las canciones resultaron completamente olvidables e intrascendentes…
Lo que de ninguna manera resultó intrascendente, ocurrió de manera casi fortuita: a través del Voluntariado en el que mi Madre participaba, entre las integrantes de Voz al Viento y los “asociados”, vamos a decirles así, organizamos una Posada en un Reclusorio para Mujeres Jóvenes, por el rumbo de Coyoacán… para amenizar la Posada, además de la Presentación de Voz al Viento, montamos, un poco al vapor, con los “Asociados” otras canciones que no sonaron nada mal… para ser la primera vez que yo trabajaba musicalmente con Voces Mixtas… Y nuevamente fue ocurrencia de mi hermano, que en ese entonces transitaba entre la Ciencia y la Mística, la idea de formar entre todos nosotros un Coro que cantase en la Misa dominical (y me parece que aún lo oigo: “…todos somos católicos, ¿no?, todos vamos a Misa, y a todos nos gusta cantar… ergo, ¿porqué no formamos un Coro que cante en Misa?”)… una vez más, a pesar del evidente sofisma incluido en su propuesta, caímos (lo que a fin de cuentas, no resultó para nada negativo) y formamos un Coro de voces mixtas… Y nuevamente, con el paso del tiempo, la anécdota y lo que después ocurrió con ella, me hacen sonreír: mi hermano Carlos, antes de un año, prácticamente sin haber podido disfrutar del nuevo Coro, salió del país para dedicarse de lleno a su Maestría y Doctorado en Canadá (…y aunque comentó “…no me tardo más que un momentito…” se quedó por allá más tiempo del que en un inicio se planteó: le tomó cerca de veinticinco años el regresar a México); y en cuanto a su Misticismo, ocurrió que mientras preparaba su Tesis de Doctorado, supo de la Filosofía de la Ciencia, y se convirtió al Agnosticismo.
Voz al Viento fue el primer Grupo en el que se me dio la oportunidad de ser partícipe, dirigiendo, sin participar cantando, y siendo tan pequeño, no había necesidad de dirigir en el Escenario (hubiera sido ridículo): tenía un hermoso sonido, y el acoplamiento de las voces lograba un empaste sensacional: por supuesto, esto tenía que ver, no sólo con la calidad vocal de las chicas que lo conformaban y con el entusiasmo con el que participaban… también tenía que ver con la edad de las integrantes, y con el tiempo que, en esas edades, se le puede dedicar a hacer lo que nos gusta: Vicky, Marcela, Sabina, Lourdes y Elsa sólo tenían conmigo un ensayo a la semana, pero entre ellas, se juntaban a ensayar, ¡casi durante cada recreo, de lunes a viernes! Pero como paradoja, a la luz de mis recuerdos, también fue la edad de las Integrantes, la principal causa de la disolución de Voz al Viento: en la inmadurez propia de la edad, perdieron (no todas) un poco el suelo (no todo), y se dejaron envanecer por los “éxitos” cosechados: y fui yo quien se retiró del Grupo, condenándolo con ello a un tiempo más corto de vida artística, ya que al no haber quien preparase los arreglos de las canciones (entre las otras múltiples funciones mencionadas) que eran la firma musical del Grupo, éste se vio impedido para continuar funcionando, y se forzó a cerrar su ciclo.
lunes, 19 de marzo de 2007
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1 comentario:
Al tiempo.... como se fueron dando las cosas...al tiempo....como fuiste acomodando el camino para ir llegando a lo que haces....al tiempo...al tiempo...al tiempo.
Francisco Sánchez-Armas Silva (Pancho)
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